Mañana se presenta el libro “Isaac Borojovich y la memoria uruguaya de de la Shoá”

09/Oct/2013

Mañana se presenta el libro “Isaac Borojovich y la memoria uruguaya de de la Shoá”

Por Dr. David Serrano Blanquer
Mañana jueves 10 de octubre se presentará el libro “Isaac Borojovich y la memoria uruguaya de la Shoá” a las 19.30 horas en el Auditorio de la Universidad ORT, calle Bvar. España 2633.
Compartimos con ustedes un fragmento del prólogo escrito por Dr. David Serrano Blanquer.
El relato de Isaac Borojovich es, probablemente, la última obra de literatura traumática relacionada con sobrevivientes de la Shoá que encontraron refugio en Uruguay. Una obra que marca, a mi modo de ver, un punto y final de una experiencia directa y que, como tal, permite abrir un nuevo espacio de reflexión conceptual sobre el fenómeno. Especialmente si entendemos por literatura traumática aquella que se relaciona con el relato de testigos directos, en el caso que nos ocupa de la voluntad de eliminación sistemática de la población judía que se produjo durante el III Reich.
Es el momento, pues, de hacer balance de lo que significa para un país de acogida como Uruguay la memoria de un período traumático de nuestra historia común, a pesar de la distancia física y temporal. Un balance que está motivado por dos realidades: en primer lugar, por la sensación de obligada motivación dada la evidencia del fin del relato del testimonio directo al afrontar la historia de Isaac, y, en segundo lugar, como deber y ofrenda intelectual a un país que me lo ha ofrecido siempre todo: acogida, amistad, cooperación intelectual y posibilidades de arraigo.
Iluminadoras las palabras de ánimo de Rita Vinocur cuando, al exponerle el proyecto, me escribió: “Es muy importante que todas las voces de los sobrevivientes posibles o al menos los uruguayos encuentren un espacio en tu obra y en tu corazón.” En esta obra, encontrarán el análisis, con todo el rigor académico y divulgativo que mi experiencia me ha permitido, de la mayor parte de textos que vinculan el complejo universo de la Shoá con el Uruguay. En cuanto a mi corazón, cada relato, cada experiencia vivida, cada amistad, van enriqueciendo mi conexión con el país de modo más estrecho, más emotivo, hasta el punto de sentirme ya como un nuevo transterrado: catalán por convicción y uruguayo de adopción por sentirme como en mi casa, porque pasear por Montevideo se parece mucho a los recuerdos de los paseos por la Barcelona de mi infancia.
La memoria de la Shoá es directa en el caso de los uruguayos que, por ejemplo, formaron parte de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española, algunos de los cuales sufrieron también el azote nazi durante su exilio francés, o bien murieron o bien pudieron regresar para contar justamente lo que estaba a punto de producirse en Europa.
En cuanto a la memoria de la persecución judía, los datos que manejo me llevan inexorablemente a los Archivos de la Dirección Nacional de Migraciones, donde, mientras rastreaba la llegada de exiliados republicanos españoles, en 2011, me encontré con la sorpresa de buques procedentes del norte de Francia con pasajeros de Polonia durante todo el año 1939. Allí están sus nombres, sus oficios, sus edades, su procedencia y su destino en el país. No puedo aportar un estudio cuantitativo –que solo requiere tiempo-, pero sí cualitativo. Uno tiene la sensación que se produce una verdadera diáspora judía, que huye del antisemitismo y, a su vez, del peligro inminente de la invasión alemana. Se produce así una llegada masiva de familias judías procedentes del norte de Europa que, muy probablemente, podían tener parte de su familia instalada ya en el país, como bien se cuenta en la literatura publicada. Por ejemplo, en el relato de Miriam Bek este hecho se describe explícitamente, cuando nos cuenta cómo, individualmente, miembros de su familia van cruzando periódicamente el Atlántico en la medida que la economía familiar lo permite –el coste del pasaje es muy elevado-, hasta que los alemanes impiden que algunos de ellos tengan ya tiempo material para hacerlo y quedan atrapados entre sus garras. A partir de 1940 prácticamente desaparece todo rastro de presencia judía vía marítima. Las puertas quedaron selladas.